Aceite de lavanda
Aceite esencial de lavanda: Beneficios, usos y preparación en casa
Utilizar aceites esenciales con fines cosméticos está cada vez más de moda por su origen natural y sus múltiples beneficios. Te cuento sus usos y preparación para qué puedes hacerlo en casa.
El aceite esencial de lavanda es el más básico de todos en aromaterapia porque tiene un olor muy suave y limpio. Se le atribuyen propiedades relajantes y calmantes y es un buen aliado a la hora de relajarse y dormir mejor. Se usa para cicatrizar heridas y quemaduras y también para tratar picaduras de insectos, dermatitis, caspa, hongos y verrugas. Es antiespasmódico, así que también sirve para tratar infecciones leves de garganta y bronquios; es antiinflamatorio, regenerador y muy adecuado para los problemas de acné.
Allá vamos!
Necesitas:
Flores secas o frescas de lavanda.
Aceite, ya sea de girasol, oliva, almendras… el que más te guste.
Un tarro de cristal hermético para que el macerado se conserve en perfecto estado y un tarro para guardarlo.
Preparación :
Lo primero que tienes que hacer es introducir las flores en un bote de cristal y después las cubres por completo con el aceite que hayas elegido. Cierras bien el frasco hermético y lo dejas reposar durante 40 días en un lugar con luz (aunque no directa) , moviendo la mezcla a diario. Transcurrido este tiempo debemos colar la mezcla y verterla en el frasco.
¡Ya tenemos nuestro aceite de lavanda casero listo para usar!
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Hasta la próxima.



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